Después de 20 años de la caída del muro de Berlín se puede llegar a una simple y rápida conclusión: El hombre no debe ser víctima de represión para llegar a ningún fin. Que los acérrimos defensores del capitalismo lo festejen es cuanto menos hipócrita, ya que su mismo sistema hace aguas por todas partes. ¿O acaso África no juega bajo las reglas del capitalismo? ¿Asia? ¿América del Sur? El mundo capitalista, además de muros conocidos por todos, posee escalones insalvables para la gran mayoría de la población, cotas únicamente imaginarias para muchos y desgastadas por los zapatos de lujo de los privilegiados de siempre.
El socialismo es un sistema humanista, un sistema democrático como el que más, en el que todas las personas valemos lo mismo. Que cayera el muro, el símbolo del desesperado maestro que recurre al cachete fácil debido a su impaciencia frente a un alumnado que no quiere mirar por el prójimo, no debería ser un triunfo para el mundo capitalista. Esto nos abre una puerta a la esperanza, ya que gracias al hecho podemos darnos cuenta de que lo que falla no es el sistema socialista en sí, sino la forma de aplicarlo. La gente debe ser solidaria, libre, igualitaria y fraternal para conseguir los ansiados derechos para todos. En definitiva, el socialismo podrá ser una realidad en este mundo cuando la gente deje el capitalismo de lado, la opresión de unos sobre otros, y volvamos a actuar como seres humanos, en el caso de que alguna vez lo hayamos hecho. La lógica evolución (o la absoluta destrucción) llegará tarde o temprano.
Jorge del Castillo Morales
Militante del PSOE-Guadalajara y miembro de la corriente de opinión interna Izquierda Socialista - PSOE.

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